Prins Bernhard van Oranje-Nassau ha vendido su participación en Circuit Zandvoort antes del último Gran Premio de Países Bajos, fijado para el 23 de agosto de 2026, al considerar cumplida la misión con la que ayudó a devolver la Fórmula 1 al país.
Su salida tiene una carga simbólica evidente porque llega justo cuando también se cierra el ciclo del propio evento: el contrato de Zandvoort con la Fórmula 1 termina después de esta temporada, así que la edición de 2026 será la última del GP neerlandés por ahora. La venta, por tanto, coincide con el final de la etapa que Bernhard impulsó desde el principio.
Bernhard y su socio Menno de Jong adquirieron Zandvoort en 2016 y fueron señalados como piezas clave para hacer posible el regreso del Gran Premio de Países Bajos en 2021, 36 años después de la última carrera, en un momento en el que la popularidad de la F1 se disparaba en paralelo al auge de Max Verstappen.
En el anuncio de la operación, Prins Bernhard van Oranje-Nassau, miembro de la familia real neerlandesa y hasta esta semana copropietario del circuito, resumió así su decisión: “La misión se ha cumplido. Devolvimos la F1 a los Países Bajos y Zandvoort ha estado en el escenario mundial durante seis carreras. No podemos pedir un resultado mejor. Por eso hacía falta el valor para tomar esta decisión”. También explicó que cede su participación “a los socios con los que construimos este éxito”.
La operación va más allá del circuito. Bernhard transfirió también sus otras participaciones empresariales y varias inversiones inmobiliarias a Menno de Jong y Coen Grünefeld, aunque no se hicieron públicos ni el precio ni los detalles financieros.
En una entrevista con FORMULE 1 Magazine, Bernhard defendió el legado que deja la cita neerlandesa y sostuvo que “hemos organizado el mejor evento de Fórmula 1 de la historia de la Fórmula 1”. En esa misma conversación añadió que Zandvoort fue “una magnífica tarjeta de presentación para los Países Bajos”, una idea que encaja con el papel que el gran premio ganó dentro y fuera del paddock desde su regreso.
Ese es también el principal alcance deportivo y político de su salida: el dirigente que ayudó a reabrir la puerta de la F1 en los Países Bajos abandona el accionariado justo antes de la despedida de la carrera, dejando cerrado el capítulo que convirtió a Zandvoort en un escaparate internacional durante seis ediciones.
© Petr Urbanek