La Fórmula 1 va a seguir con el rumbo de las reglas de 2026 aunque el arranque de temporada ha dejado una paradoja difícil de ignorar: más adelantamientos, más público y más audiencia, pero también diferencias de velocidad de hasta 50 km/h y un accidente de 50G que ha obligado a la FIA a mover ficha. Tras Australia, China y Japón, la línea no pasa por una contrarreforma total, sino por correcciones puntuales, sobre todo en seguridad y en clasificación.
Según la información disponible, FOM no contempla “cambios drásticos” para rehacer la categoría porque los primeros datos juegan a favor del nuevo reglamento. La asistencia subió en las tres primeras citas de 2026 frente a 2025: Australia pasó de 465.498 a 483.934 espectadores, China de 220.000 a 230.000 y Japón de 266.000 a 315.000. La audiencia combinada de clasificación y carrera también creció en los 14 mercados principales, con un 26% más en Australia, un 32% en China y un 19% en Japón.
En pista, el salto también se ve. Australia dejó 39 adelantamientos frente a 17 el año anterior. China pasó de 31 a 71. Japón, de 15 a 43. Lewis Hamilton, piloto de Ferrari, dijo, según el artículo, al valorar el nuevo formato de carrera: “Así es como debería ser una carrera. La batalla de adelantarse y devolverse la maniobra debe continuar, y no debería terminar con un solo adelantamiento”.
Ese aumento de acción no ha cerrado el debate. Parte de la parrilla entiende que la gestión de energía está alterando demasiado la forma de pilotar, y donde más se nota es en clasificación. Fernando Alonso, piloto de Aston Martin, explicó, según el artículo, al describir el problema de las nuevas reglas: “Las curvas rápidas se han convertido en puntos de carga. Allí reduces velocidad para recuperar energía y luego la usas en la recta”. Lando Norris, piloto de McLaren, dijo, según el artículo, en esa misma discusión sobre las sensaciones al volante: “Es duro ver que la velocidad cae tanto. No se siente como el año pasado”.
Charles Leclerc, piloto de Ferrari, sostuvo, según el artículo, al hablar de cómo se penaliza ir al límite: “Si te pasas del límite aunque sea un poco, afecta a la energía y luego pagas el precio. Es una pena que se premie más la constancia que el valor”. Carlos Sainz, piloto de Williams, resumió, según el artículo, la situación con una frase corta: “Cuanto más atacas, más lento vas”.
La parte que más preocupa es la seguridad. Según el artículo, las diferencias de velocidad por el uso desigual de potencia pueden llegar a 50 km/h. El ejemplo más claro llegó en Japón con Oliver Bearman. Según el artículo, rodaba a 308 km/h cuando alcanzó a otro coche que iba sin potencia, a unos 250 km/h. Bearman se fue fuera de pista para evitarlo, hizo un trompo y golpeó las barreras con un impacto de 50G. Salió con heridas leves.
Oscar Piastri, piloto de McLaren, dijo, según el artículo, al pedir cambios inmediatos: “Entendía que esto podía pasar. Hay muchas cosas que mejorar y la seguridad debe revisarse de inmediato”. Andrea Stella, jefe del equipo McLaren, añadió, según el artículo, en una valoración posterior: “No es una sorpresa. Era un problema que ya habíamos señalado en la fase de pruebas. En seguridad tenemos la responsabilidad de actuar de inmediato”.
La FIA ya ha abierto discusiones técnicas tras el GP de Japón, según el resumen, y el plan inmediato apunta a ajustes en la gestión de energía y en el software. Las dos prioridades están claras: reducir el riesgo en pista y devolver a la clasificación un formato en el que los pilotos puedan rodar a fondo. Mientras esos retoques llegan, la base de las carreras seguirá prácticamente intacta.