Formula One Management comunicó a los equipos durante el fin de semana del GP de Bélgica que el GP de Bahréin no se disputará esta temporada, después de que el repunte del conflicto en Oriente Medio hiciera inviable recolocarlo en el primer fin de semana de octubre.
Bahréin era la principal opción para rellenar el hueco del calendario entre Azerbaiyán y Singapur. La Fórmula 1 había llegado a estudiar esa ventana, con el 4 de octubre sobre la mesa, tras un periodo de relativa estabilidad en la región. Esa posibilidad quedó descartada en Spa-Francorchamps cuando los equipos fueron informados de que el plan no seguiría adelante.
La decisión no se tomó solo por la situación del momento sobre el terreno. FOM consideró que no podía garantizar con antelación un traslado seguro de equipos, pilotos y miles de profesionales a la zona en las próximas semanas. Para activar una carrera de ese calibre, la categoría tendría que empezar mucho antes a mover carga, organizar vuelos chárter, coordinar aduanas y cerrar alojamiento, con el riesgo de que el contexto empeore en plena operación logística.
Ese escenario deja ahora bajo revisión las dos pruebas que deben cerrar la temporada, Qatar y Abu Dabi. De momento siguen en el calendario, pero sin garantías definitivas, y en la F1 asumen que cuanto más se retrase la decisión final, menores serán las opciones de que ambas citas se celebren tal como están previstas.
Mientras gana tiempo sobre esos dos grandes premios, FOM mantiene abiertos varios planes de sustitución para completar el campeonato. Portimão aparece como el candidato principal para reemplazar al menos una carrera, apoyado en su experiencia reciente con la Fórmula 1 y en su homologación FIA de Grado 1. La otra alternativa que sigue en estudio es organizar un segundo GP de Azerbaiyán en Bakú una semana después del primero, una solución que reduciría la complejidad logística.
Pese a esos planes de contingencia, la preferencia de la Fórmula 1 sigue siendo mantener el final del campeonato en Oriente Medio. La pérdida conjunta de Bahréin, Qatar y Abu Dabi tendría un impacto económico importante por los cánones de promoción, la hospitalidad, los patrocinios y otros acuerdos comerciales vinculados a unos de los contratos más valiosos del calendario.
© Jonathan Borba