Max Verstappen pasó de ser una de las voces más duras contra el reglamento técnico de 2026 a sentarse en la reunión que puede acelerar sus primeros cambios. El piloto de Red Bull Racing participó el lunes 13 de abril en una videollamada con pilotos, la FIA y la FOM, en la que también estuvo George Russell como presidente de la GPDA, dentro de un proceso que apunta a llevar una primera fase de ajustes ya al Gran Premio de Miami a comienzos de mayo.
Varias fuentes describieron ese encuentro como “positivo y productivo”, según los resúmenes de la reunión. La cita del lunes llegó después de otra reunión remota celebrada el jueves anterior entre responsables técnicos, y forma parte de una secuencia de consultas que la Fórmula 1 y la FIA han puesto en marcha tras los tres primeros fines de semana de carrera con las reglas de 2026. El calendario va rápido: los jefes de equipo deben decidir el 20 de abril qué evoluciones apoyan, antes de la aprobación final del Consejo Mundial del Motor de la FIA.
La presencia de Verstappen tuvo peso por lo que había dicho antes. El neerlandés llevaba meses criticando el estilo de pilotaje que han traído estas normas, con más dependencia de la gestión de energía, del lift-and-coast y del “super clipping”. Según los resúmenes citados en las informaciones de base, incluso llegó a poner en duda su continuidad a largo plazo en la Fórmula 1 después del Gran Premio de Japón.
Stefano Domenicali confirmó el 15 de abril, en una entrevista publicada por Motorsport/Autosport como consejero delegado y presidente de la F1, que Verstappen participó de forma activa en esa conversación. “Creo que con Max hemos hablado muchas, muchas veces desde el principio”, dijo Domenicali, consejero delegado y presidente de la F1, en esa entrevista con Motorsport/Autosport sobre el debate de las reglas de 2026. También añadió: “Incluso hoy ha estado en una reunión en la que tenía muchas ganas de dar sugerencias”. Y remató: “Vamos a estar juntos”.
Ese cambio de tono no significa que todo esté resuelto. Según la información disponible, no trascendió el contenido exacto de la reunión del lunes y todavía no está claro hasta qué punto las propuestas de los pilotos entrarán en el paquete final que preparan la FIA y la F1. Lo que sí está sobre la mesa son retoques centrados sobre todo en la gestión de la energía, con dos objetivos que aparecen repetidos en las conversaciones técnicas: corregir “velocidades de cierre a veces peligrosas” y hacer que la clasificación vuelva a ser “más de empujar al límite otra vez”.
Domenicali defendió que la F1 debe escuchar a Verstappen, pero sin convertir el debate en una pelea pública. “Su voz tiene que ser escuchada”, dijo Domenicali, consejero delegado y presidente de la F1, en declaraciones a Motorsport.com sobre sus conversaciones con el piloto de Red Bull Racing. También matizó: “Su voz también tiene un peso” y avisó de que “a veces algunas personas pueden interpretarlo mal”. En esa misma línea, explicó que sus conversaciones con los pilotos son “definitivamente muy abiertas”, que “quiero que se impliquen” y que cualquier mejora debe hacerse “de una manera constructiva”, según declaró como máximo responsable de la F1 en el contexto de la revisión de las normas de 2026.
La reunión del lunes dejó justo eso sobre la mesa: Verstappen ya no solo como crítico del reglamento, sino como parte directa de la búsqueda de cambios antes de Miami.